Domingo 11 de Julio de 2004

 


Disfrazada de Cleopatra, Liliana Pécora busca
fijar los contenidos que brindaron los capacitadores
y, al mismo tiempo, ofrecer un momento de distensión.
El humor como estrategia
En el exterior, juegos, historietas y chistes son ahora una herramienta más de management
.

Para capacitar

La letra con sangre entra solía decirse con respecto a la educación formal. Sin embargo, años más tarde parece que el método ha cambiado radicalmente y fue reemplazado por otro menos drástico.

Algunas empresas, en especial, las de venta directa, apelan al humor para tratar de fijar conocimientos que, previamente, se transmiten en los procesos de capacitación. Otras veces, la humorada es utilizada como forma de relajación entre tanto nuevo concepto.

Liliana Pécora, maestra jardinera y actriz, es requerida para animar este tipo de actividades de formación. Su Taller de la risa fue aplicado en varias organizaciones. Entre las compañías que creen que el humor es un buen aliado del aprendizaje se encuentran Kraft Foods y Avon, dos de las empresas con las que Pécora trabaja habitualmente. "En Avon, por ejemplo, me llaman cuando tienen que presentar un producto -explica Pécora-. Si se trata de una crema, una capacitadora les explica a las vendedoras sus propiedades y después yo intervengo desde el humor. Si es una loción antiage, aparezco vestida de Cleopatra, y explico que viví y me conservé tantos años gracias a la crema", comenta.

La compañía de cosmética está divida en zonas independientes y cada coordinadora puede presentar los productos de la manera que le parezca mejor. Una de ellas, Betty de Rivero, apeló varias veces al humor.

"Es una forma de reforzar lo que los capacitadores explican, pero no reemplaza la formación", aclara. Sin embargo, reconoce que las vendedoras disfrutan mucho cuando Pécora sale a escena. "Se divierten y se genera un clima muy especial."

En otros casos, Pécora es convocada a actividades outdoor, que suelen extenderse durante todo el día. Para cortar con tanta incorporación de conocimiento, organiza actividades lúdicas para descomprimir el ambiente y eliminar tensiones. "Al principio existe cierto prejuicio y resistencia, sobre todo de los hombres, que tienen más miedo que las mujeres al ridículo. Pero después de un tiempo se sueltan y empiezan a jugar. Al volver a la capacitación, todos están de mejor humor y más receptivos para incorporar información", asegura la actriz.

Hay quienes piensan que nadie puede resistirse a un ataque de risa y, según Pécora, "es preferible ser el payaso de la empresa antes que el amargo".

Laura Reina